
Días pasados escuché un chiste que es muy conocido. Dice que venía un gallego manejando su auto a contra mano por la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, esquivando a todos los que venían de frente y recibiendo miles de bocinazos e insultos, cuando decide encender la radio. Allí el locutor de turno informa:
"¡Atención! un loco anda suelto a contramano por la Av. 9 de Julio"...a lo que el gallego enseguida exclama:
"¿Un Loco? ¡¡Miles!!"Este cuento, por tonto que parezca, además de la eterna actitud de los argentinos de llamar "Gallego" a cualquier persona proveniente de cualquier punto de España y creernos que son brutos; nos muestra la soberbia de una persona que tenía una posición errónea y pensaba que eran los miles que venían de frente los equivocados. Y con mi manía de relacionar todo con el fútbol, me trae al tapete a Lionel Messi.
Hace unos días, este jugador fue elegido como el mejor del año tanto de Europa como de todo el mundo por parte de la F.I.F.A., luego de tener un excelente año 2009 con su club, con el que dió cuenta de todos los campeonatos que se le pusieron enfrente y siendo el jugador más destacado de su escuadra. Mientras allá se lo premiaba, en nuestro país se lo criticaba ferozmente por varios periodistas, coincidentemente con otras personas ajenas a los medios diciendo, palabras mas-palabras menos, que Lionel en Barcelona juega mucho mejor que en la selección porque es el club que le paga fortunas, porque a la Argentina viene a jugar desganado, movilizado sólo por el dinero que pueda recibir y para satisfacer su necesidad de lujos, que en España juega alegre y aquí lo hace con cara de culo y que ni los goles festeja y que en definitiva él juega al fútbol nada mas que por plata y se inspira solo cuando el premio en billetes es oneroso.
El club Barcelona reclutó a Lionel Messi cuando éste solo tenía 13 años de edad. Lo llevó a España junto a su familia, le dió una vivienda, trabajo para el padre, le pagó un tratamiento hormonal de USD 10.000 mensuales que en nuestro país ni Newell´s ni River habían querido pagar, lo albergó en sus divisiones menores y poco a poco lo fueron llevando hasta llegar a debutar y consolidarse en primera división para despues poder explotar y convertirse en lo que es hoy. En la actualidad, además de darle un sueldo que lo convierte en el jugador mejor pago de la plantilla y del mundo, en su equipo lo rodearon con jugadores de alto nivel como Xavi e Iniesta, dos volantes que aparecen en el once ideal de FIFA y dos delanteros de la ostia como Henry (quien está entre los cinco jugadores mejor pago del mundo) e Ibrahimovic. Además, le otorgan algunos privilegios especiales como un par de días más de vacaciones que sus compañeros, un asistente personal que lo sigue a sol y a sombra para cuando viaja a Sudamérica a jugar partidos de selección y, eventualmente, un avión charter para llevarlo de regreso a Europa (estos dos últimos ítems, son costeados por el club).
Teniendo en cuenta todo lo detallado anteriormente, me resulta difícil creer que Lionel Messi decida aceptar jugar en la selección sólo por el dinero ó prestigio que ésta le da. Ganando lo que gana, él viviría muy tranquilo sin la obligación que transmite vestir la celeste y blanca, podría renunciar a jugar en la selección, acordar un plus en su contrato por ésto (que los catalanes pagarían gustosos para preservarlo de los viajes y la incomodidad de tener que seguir sus pasos en Sudamérica) y quedarse tranquilo en España que nadie le reprochará su desición.
Sin embargo, Messi elige venir, bajar al barro calzarce la número diez y tratar de hacer lo mejor que sabe al servicio de un equipo que no lo contiene como lo hace su club. En Argentina, donde se lo citó por primera vez a la selección sin conocerlo, sólo para evitar que juegue para España; donde se lo trata como un jugador más del plantel, donde le reprochamos si hace una demás ó si hace una de menos, donde en la cancha todavía no supimos con quien ó como rodearlo para que pueda hacer su juego, le exigimos que sea igual que allá, que la rompa, que salve al equipo y que rinda tanto como lo que no le dimos.
Además de los títulos y premios ya mencionados, desde el 2005 hasta hoy Messi recibió más de treinta y cinco galardones personales que indudablemente muestran lo buen jugador que es. Es menester de todos los futboleros argentinos saber que contamos con el As de Espada, pero que con esa carta sola, no se puede ganar nada. Hay que aprender como contener a Lionel, rodearlo tanto dentro como fuera de la cancha, recrear el buen hábitat que tiene en su club y de esa forma, seguramente podrá demostrar todo lo bueno que sabe hacer. Para que a nosotros, los vivos argentinos, no nos pase lo del gallego del chiste, que pensaba que todos los demás estaban equivocados.
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